La terapia CPAP (Presión Positiva Continua en la Vía Aérea) es ampliamente utilizada en el tratamiento de la apnea obstructiva del sueño y otros trastornos respiratorios. Uno de los factores clave para el éxito del tratamiento es la elección adecuada de la máscara, ya que influye directamente en la comodidad, el sellado y la adherencia del paciente a la terapia.
1. Máscara nasal
Cubre únicamente la nariz y es una de las opciones más utilizadas. Está indicada para pacientes que respiran principalmente por la nariz y toleran bien presiones moderadas. Ofrece buen equilibrio entre comodidad y sellado.

2. Máscara oronasal (full face)
Cubre nariz y boca. Es recomendada para pacientes que respiran por la boca, presentan congestión nasal frecuente o requieren presiones más altas. Reduce las fugas de aire y es adecuada en casos de apnea más severa.

3. Máscara de almohadillas nasales (nasal pillow)
Cuenta con pequeñas almohadillas que se colocan directamente en las fosas nasales. Es ligera, discreta y de mínimo contacto facial. Ideal para pacientes que buscan mayor comodidad y libertad de movimiento durante el sueño.

4. Máscara facial total
Cubre la mayor parte del rostro. Se utiliza en casos específicos donde otras máscaras no logran un sellado adecuado o generan incomodidad. Es útil para pacientes con anatomía facial particular o fugas persistentes.

Importancia de una correcta elección
Seleccionar la máscara adecuada depende de varios factores, como el patrón respiratorio del paciente, el nivel de presión requerido, la comodidad y la adaptación individual. Un ajuste correcto y el uso de accesorios adecuados ayudan a mejorar la eficacia del tratamiento y la calidad del sueño.
Conclusión
Existen distintos tipos de máscaras para CPAP, cada una diseñada para cubrir necesidades específicas. La evaluación profesional y el mantenimiento adecuado del equipo son fundamentales para garantizar una terapia segura, eficaz y confortable.
